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El acceso a los dispositivos móviles tecnológicos digitales se ha expandido y continúa haciéndolo en forma acelerada (ITU, 2017). Algunos estudios ven en este fenómeno una oportunidad para la enseñanza y la formación, tomando en consideración su expansión entre la población tanto como su ubicuidad (Horizon Report, 2016; Telefónica, 2016; Unesco, 2015). Esta universalización del acceso por parte de los estudiantes y docentes (Lázaro Cantabrana et al., 2015) interpela a las políticas pues obliga a repensarlas en función de este nuevo contexto tecnológico (Pedró, 2012). Sostiene Selwyn (2013) que hay un consenso relativo en cuanto al rol de las tecnologías digitales en el aprendizaje a lo largo de toda la vida, desde la escuela y universidades hasta su rol en la formación permanente por Internet. Esto plantea nuevos desafíos a los sistemas educativos (Gisbert y Bullen 2015). Se requiere de infraestructura y condiciones de conectividad, pero también de recursos didácticos y de formación del profesorado, tanto como de la adquisición de competencias digitales (INTEF, 2016). Los cambios curriculares y en la formación del profesorado a los efectos de mejorar sus habilidades y capacidad de actuación crítica en el entorno digital constituyen factores centrales (Maris Briones et al., 2008). El liderazgo docente en este proceso es muy importante y, para ello, deben estar formados y ser capaces de análisis crítico sobre el potencial de las tecnologías digitales para la enseñanza y el aprendizaje (Lugo y Ruiz, 2016). A tales efectos, debe cambiar la metodología docente y se requiere formación y seguimiento para la aplicación de los nuevos recursos y estrategias (Sonsoles Guerra et al., 2010). 

Las competencias digitales en la formación 

Resulta clave avanzar en torno a la discusión teórica de las categorías de análisis de procesos de incorporación de las tecnologías digitales. En particular las relacionadas a la adquisición de habilidades y competencias digitales y la apropiación de tecnologías digitales en educación, así como profundizar en los distintos métodos y técnicas para su análisis. El concepto de competencia digital ayuda a precisar algunas de las transformaciones en curso, así como aquellas que son necesarias en un contexto progresivamente digitalizado. 

Ferrari (2012) define las competencias digitales como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias, para que la persona sea funcional en un entorno digital y Van Dijk (2008), indica que son centrales, a ser tomadas en cuenta para la reducción de la desigualdad digital en las sociedades contemporáneas. Este autor refiere a cinco tipos de competencias digitales y sostiene son adquiridas progresivamente: 

1. Las operacionales y formales que son las más básicas y están asociadas a los aspectos técnicos más elementales y las acciones sobre el hardware y con los programas. 

2. Son las competencias informativas, que tienen que ver con la capacidad de búsqueda, selección y procesamiento de la información en Internet. 

3. Las   competencias   comunicacionales   están   relacionadas   al   envío, el   contacto, la   creación   de   identidades en línea y opinar en Internet. 

4.   Las competencias estratégicas constituidas por la capacidad para usar el medio digital con el fin de lograr ciertos objetivos y para obtener resultados en la posición social u obtener un rédito social específico. 

5. Competencias para la creación de contenidos, conformadas por la capacidad de hacer contribuciones a Internet basándose en una planificación o diseño en particular (Van Dijk, 2008). Es así como la competencia digital implica aspectos tecnológicos, informacionales multimediales y comunicativos lo que conlleva un proceso complejo de alfabetización múltiple (Gisbert y Esteve, 2011; Lázaro, 2015). Varios autores (Llorente, 2008; Salinas y Silva, 2014) sostienen que, al implicar la preparación de las personas para las sociedades contemporáneas, involucra directamente a la formación inicial docente. Por su parte, Gisbert et al. (2016) afirman que los docentes deben trascender la alfabetización digital básica e integrar a sus prácticas en clase, a su didáctica, las tecnologías digitales. Por tanto, desarrollar la competencia digital docente (CDD) resulta un paso ineludible. Los profesionales de la educación necesitan adquirir las habilidades, actitudes y conocimientos que les permita promover un ambiente de aprendizaje en un contexto enriquecido por las tecnologías digitales. El uso de las tecnologías digitales debe ser aprovechado para la mejora y transformación de sus prácticas docentes, su desarrollo profesional y su identidad docente (Silva et al., 2017). 

Recursos: 

Cabero-Almenara, J., y Palacios-Rodríguez, A. (2020). Marco Europeo de Competencia Digital Docente «DigCompEdu» y cuestionario «DigCompEdu  Check-In».  EDMETIC, Revista de   Educación   Mediática   y   TIC, 9(1), 213-234. https://doi.org/10.21071/edmetic.v9i1.12462 

Cabrera, C., Cabrera, A., Carámbula, S., Pérez, A., y Pérez, M. (2018). Tecnologías digitales: Análisis de planes de profesorado en Uruguay. Cuadernos de investigación educative, 9(2), 13-32. 

Ferrari, A. (2012). Digital Competence in Practice: An Analysis of Frameworks. JRC-IPTS. 

Gisbert, M., y Esteve, F. (2011). Digital learners: la competencia digital de los estudiantes universitarios. La cuestión universitaria, 7, 48-59. Horizon Report (2016). Horizon Report. Higher Education Edition.http://cdn.nmc.org/media/2016-nmc-horizon-report-HE-ES.pdfINTEF (2016). 

Maris Briones, S., Martínez, M., Siñanes, G., y Rivero, M. (2008). Nuevos espacios de interactividad para la práctica pedagógica universitaria. Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación, 33, 165-172.

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